viernes, 28 de agosto de 2009

Cara o cruz

La moneda de la vida tiene dos lados: cara o cruz, águila o sol, “heads or tails”, el Ying y el Yang, el bien y el mal. Todos sabemos que así es. Depende ya de cada uno el lado que tomará ante cualquier aspecto de su vida. Se presentan frente nosotros constantemente cuestiones que resolver. ¿Me visto de blanco o negro? ¿Agua o refresco? ¿Dulce o salado? ¿Hombre o mujer? La eterna disyuntiva del libre albedrío.

Estoy convencido que lo más sano es poder apreciar de lejos por un momento y en paz cada lado, con todos sus detalles y matices. Meditar conscientemente y concluir sobre lo observado para posteriormente, tomar uno de los lados como propio, el lado que más te convenza, te convenga, te ilusione, y defenderlo.

Es crucial además saber que en un solo lado de la moneda, hay un sinnúmero de matices. Si dejamos de ver los matices, llegamos inevitablemente a los extremos. No todo es blanquísimo, ni todo es negrísimo. Seamos capaces de siempre observar toda esa gama intermedia. El matiz de la vida es lo que la hace en mi opinión maravillosa.

Tan (o más) importante y vital es que una vez que hayamos decidido por uno de los lados, tengamos la capacidad de permanecer siempre abierto de mente y corazón para aceptar las opiniones de los demás, y poder observar si tu decisión fue la correcta. Ser humilde ante los comentarios del yo interno y de otros, para dado el caso, con la frente en alto reconocer que, puede uno decidir cambiar de posición dentro del matiz, o hasta pasar al otro lado de la moneda.

Seríamos una mejor sociedad si todos permitiéramos liberar a ese ego orgulloso que constantemente nos muerde la mano y nos jala en busca de atención y aplausos, para nunca olvidar que es de humanos el error. Es todavía mejor reconocer nuestros errores con sinceridad, entendiendo que pudimos además haber perdido objetividad en el camino, llevándonos tal vez a tomar el lado equivocado de la moneda.

Muchos van por la vida creyendo que solo tiene un lado, SU lado. Si fervientemente creen que la tierra es plana (ejemplo tonto), no importa que millones de personas les confirmen lo contrario, que lo vean en libros, que se los explique Carl Sagan, vaya, que baje Dios Padre y le enseñe los planos celestiales de la Tierra. No, no, para ellos es plana, planísima, y los barcos siguen cayendo al infinito. Bueno, podrían llevarlos en el transbordador espacial, verla de fuera redondota, y todavía creerían que lo que ven frente a ellos es una ilusión óptica.

Ah, esa gente necia y corta de visión. Son divertidos, lo reconozco. Seguramente todos nos hemos topado más de una vez con ese tipo de persona, que verdaderamente te saca de quicio de lo necia que es. Me gusta decirles a ellos “carneros”. No importa que tan grande y fuerte sea el oponente, el carnero siempre está dispuesto a darse de topes, uuuuna y oooootra vez, tantos como sean necesarios. Alrededor todos piensan o piden a gritos “¡Detente!” “Observa, escucha, no tiene caso…” “!Déjalo, qué se siga dando! ¡Pinche necio!” “¡Qué alguien haga algo, por Dios!” “¿Alguien tiene un Excedrin? A este sí que le ha de doler la cabeza de tanto golpe!” Y al final, el que se acaba dando de topes pero de desesperación eres tú ante tal necedad.

El auto sabotaje que representa que sepas que hay dos lados de la moneda, pero te aferras a decir que solo hay uno, te convierte en una especie de Dr. Jeckyll y Mr. Hyde presentes al mismo tiempo, un ente ambiguo autodestructivo. Vas metiéndote el pie tú solo, y mientras te levantas, tu otro tú te tapa los ojos mientras operas maquinaria pesada hacia en un precipicio lleno de alternativas. Es el perfecto estado de confusión, en donde el yo consciente lucha contra el ego interno obcecado que no escucha, no razona, y no le importa. Y además es tan orgulloso, que si te enfrentas a la realidad de haber tomado la decisión incorrecta, ese ego seguirá luchando por decirte que estaba en lo cierto, y no permitirá ser derrotado fácilmente.

Evitemos esto. Seamos capaces de observar la vida con objetividad y consciencia plena al decidir. A mí me fascina ver los dos lados, o bueno, trato de hacerlo. Si logras ver la cara y la cruz, y entender porque puedes tomar una u otra vía de acción, mucho auto aprendes de ti, y puedes evitarte una cantidad innecesaria de topes con paredes inquebrantables o con “carneros” de larga cornamenta. Y sobre todo, muchos dolores de cabeza.

miércoles, 26 de agosto de 2009

La latitud y el sexo

El clima juega un papel determinante en el comportamiento de la gente. Cuántas veces no hemos escuchado que la superioridad tecnológica y los descubrimientos del norte vs. sur de los hemisferios mucho tienen que ver con el clima. El descubrimiento de las herramientas, el vestido (en general, no la prenda específica), el vivir en cuevas, y el fuego seguramente fueron propulsados por la necesidad de vencer al clima ¿Y cómo no? O se ponían a mover al hamster dientes de sable, o se nos quedaban ahí como paletas. En el norte por ejemplo, mataban al mamut por la piel, su carne, huesos (y el mérito para los egos grandes) Utilizaban todo. En el sur, ¿¿¿qué??? Correr tras un paquidermo, poner la vida en riesgo, esforzarse en pensar siquiera en la estrategia de caza... ¿¿¿para??? Lo único que necesitabas era salir de tu estadito de letargo por el calorcito tropical, te estirabas un poco dejando la flojerita, movías (poco) la mano, jalabas un manguito, y a comer se ha dicho. Asunto arreglado.

Ejemplos mexicanos. A los norteños les encanta echarles a los sureños HUEVONES (sí, así les dicen). En Monterrey, repiten más que el Himno que como no tenían nadita de nada en la zona, pues se industrializaron, le sacaron jugo a las montañas, y ahora son lo que son (¡iiiii ñooooor! de toda la vida hombreeeeee!) Yo me pregunto porque a alguien se le ocurrió establecerse hace 400 o más años en un hoyo en las montañas, con un calor infernal, sin agua y sin elementos. Los sonorenses no dejan de decir que lograron que el desierto floreciera y sea hoy de las zonas agrícolas más productivas del país.
Pero yo tengo una duda de siempre ¿Mexicali? Alguien tenía que estar total y perdidamente "coo coo" para establecerse en un sitio como ese. Creo que el misionerito que andaba perdido por allá ya estaba verdaderamente en las últimas, y delirando terriblemente, se imagino que en ese hoyo desértico por debajo del nivel del mar en medio de temperaturas de +- 50°C, vio agua, palmeras, comida en charolas, y rubias despampanantes esperándolo (¡esperen! Era misionero, estaba entregado a la vida con Dios... soy un pecador de primera, ¡ay no!)
Bueno, el punto es que como sea, la hicieron. Crecieron y ahí están las poblaciones del norte aplaudiéndose orgullosos, mientras abuchean a los sureños que no hacen nada más que ver la vida pasar bajo una palmera. "¿Hacer algo? Nooo, "la" calor está harta fuerte, al ratito lo hacemos. Ahorita déjenos descansar..." (respuesta de cualquier costeño pachorro)

A lo que iba. Pregunta: ¿el sexo será igual en todos lados? O de acuerdo al clima, ¿presentará variantes? No me refiero al movimiento de dos cuerpos una y otra, y otra, y otra, y ooootra vez (bueno, ¡ya! ¡Qué aguante!) Voy más al origen. A pensar en tenerlo, y lograr tenerlo. Yo creo que sí es distinto.

Nota del autor: todo lo que a continuación leerán es sobre escenarios generalizados. No hay aire acondicionado, calefacción, nada. El clima artificial queda descartado.

PRIMER ESCENARIO. La zona desértica. El norte mexicano. Los extremos.

Cielos blancos de Monterrey, regiomontanos con un calor a más de 40°C. Observas constantemente el horizonte modificado por ondas de calor que lo distorsionan todo (imágenes y realidades). En Mexicali y Hermosillo mujeres lloran desconsoladas al ver sus Stiletto, Jimmy Choo, Manolo Blahnik o Idea Verde (jajaja) pegados en un asfalto chicloso gracias a sus +-50°C, mientras jadean cual pelícanos para mantener la temperatura (y la cordura). La población corre de un lado al otro de las calles huyendo del calor, pero al hacerlo, sienten como si metieran la cabeza a un horno. Las noches no son un paseo dominical, ya que son tan o más calurosas y enervantes que estar embotellado a las dos de la tarde en el tráfico de un verano chilango.

¿Se imaginan el sexo a esa latitud? Ha de ser un verdadero juego de apareamiento estilo mantis religiosa. O le corres cuando terminas, o te comerán vivo. ¿Conocerán "la cucharita"? Vislumbro un sexo rápido y objetivo. Imaginemos: es de noche, ya llevan buenas 14 horas soportando el infierno. Se han metido a bañar varias veces (los que gozan de tener agua) buscando alivio, para salir de la ducha automáticamente sudando (hecho verídico). Llega la hora de meterse a la cama, bueno, de acostarse sobre ella, taparse es tortuoso. Pegados por el sudor, brillositos cual espejos y dejando marcas en las sábanas de la forma de sus cuerpos, buscan desesperadamente un poco de fre"hhh"co. El pobre iluso piensa en hacer cositas malas a su contra parte. Mueve la manita de un modo lento y seductor. Se hace el dormido, la mano sigue al acecho. Se acerca más, y... le revientan chico grito encolerizado "¡¡¡Sácate a la mie...aaaaa, no ves qué calor hace!!! "¡En tu vida me vuelvas a intentar siquiera acariciar con el pensamiento idiota!" (y lo más divertido fue que la mano ni siquiera tocó a la persona, solo alcanzó a estar a escasos 10 centímetros, pero sintió el calor acercarse. Uno hace callo. Se sabe detectar al enemigo.

La de sobre oferta de condones que habrá en esos lares (sin mencionar a la de hombres calenturientos por las esquinas). Imagino que el jugueteo previo ha de ser nulo. Ahí, a lo que vas. Y a veces, ¿eh?

SEGUNDO ESCENARIO. Bajío. Altiplano Central. DF.

El clima más benévolo del país. Yo opino que el DF es el ganador. Los días son calurosos, pero no tanto. Es raro que pasemos los 32°, y en esos casos, ya andamos con un humor de los mil y un diablos, y como suicidas vamos por las banquetas tratando de llegar a nuestros coches, esperando que el movimiento genera algo de brisa (¿cuál brisa? Si no nos vamos a mover lo suficientemente rápido, ¡méndigo tráfico!) En definitiva, no es un clima de extremos. Nos movemos normalmente entre los 23° y los 28°. Rico, ¿no? Puebla argumenta que ellos tienen el mejor clima, pero los pipopitos se juran el ombligo del universo, dejemos que lo crean. Los guayabitos y su "Eterna Primavera" pienan lo mismo. Pero en lo personal ahí ya es más calor que templado en la mayor parte de Cuernavaca y sus circunvecindarios.

En DF, puedes ver cualquier día, a cualquier hora, a personas caminando (rápidamente, nos come la prisa) enseñando al mundo la carpeta completa de diseños básicos de ropa y sus capas complementarias. Moderadamente tapaditos con sweater ligero o chamarrilla lucidora. Solo en camisa o playera. Eso sí, no faltará nunca el chilango desentonado. Ya sea por termostato o por mal gusto, va en pleno verano cargando a todos lados chamarra o gabardina (esa no la entiendo, no es que vivamos en San Francisco o Seattle donde llueve todo el día), y en invierno, por ejemplo van las mujeres (tan criticadas por mujeres de otras partes de México) en pleno enero, con mañanas a 5°C, portando semejante “mink” (peluche asesinado), pero en faldita y zapato abierto. Es plena falta de coherencia de moda. Yo tampoco lo entiendo.

En esta zona por lo general, las noches son frescas, pero no te congelas. Buenísimo para dormir bien tapadito, acurrucado y "de cucharita" (que envidia nos han de tener los calenturientos ambientales del norte). Aquí no hay pretexto de temperatura (ambiental) para hacer cosillas. Solo los habituales "me duele la cabeza..." "no, hoy no, mañana tengo que despertarme super temprano..." o "¿no ves el nivel de estrés que cargo? y tú pensando en el cuchiplanche..."
El sexo aquí no tiene motivo para no ser de sesiones de larga duración. Lleno de jugueteos, maniobras, roces, y sobre todo, repeticiones en la misma jornada. El sexo se puede presentar en la mañana, media mañana, mediodía, media tarde (vean los hoteles rebosantes de oficinistas jocosos), tarde, nochecita, noche, madrugada... aquí todo se vale.

Está el lado extremo claro. En ciertas zonas como Toluca, Río Frío (Puebla, incultos), Tlalpan y montañas del centro, las noches se ponen de campeonato. ¡El frío sí que llega a calar! No ha de quedar un condoncito ni por accidente. O te "diviertes" o te mueres de hipotermia. Ahí no tienes sexo por placer, lo tienes por supervivencia. Sin darte cuenta, ¡papas! ya estás ahí dándole, pero bajo las sábanas obviamente. Por diversión sangrona podría uno sacar un pie unos minutos sin que su pareja se dé cuenta, y en medio de las caricias le pone el pie/paleta en la pierna (o la espalda si uno es elástico). Asegura mínimo un gritillo parecido a "¡Ayyyyyyyyyyyyyy no seas pasado!" seguido de un ligero "empujoncito" para mandar al bromista a irse a donde todos hemos sido mandados más de una vez, y pasar frío en la noche. Ahí queda cualquier intentona por preservar la temperatura corporal (y sexual).

Existirán los valientes que quieran sexo sin sábanas de por medio. Me parece muy bien, siempre y cuando estén dispuestos a lidiar con la bronconeumonía del día siguiente. Allá ellos. Pero como dicen, el sexo sin sábanas sabe mejor... ¿verdad?

TERCER ESCENARIO. Las costas mexicanas.

La belleza de las playas mexicanas. Orillas de talcosa arena blanca y mares turquesas en el Caribe. Mares turbios, obscuros y playas negras en el Golfo, pero ricas y cadenciosas, rodeadas de selva y personas felices y amables. Las caprichosas formaciones montañosas y bahías hermosas con el azul profundo del Pacífico. Y las playas de la Baja California, con ese contraste del estrecho desierto y sus solitarias dunas vigiladas por cactus y yucas, resguardada por el poderoso Pacífico a un lado y un calmo Mar de Cortés lleno de vida.

“En el mar, la vida es más sabrosa, en el mar, te quiero mucho mááááás, con el sol, la luna y las estrellas, en el mar todooooo es felicidad”

Así dicen hasta en canciones. Algo habrá de tener de cierto, ¿no? Y claro que es cierto, algo tiene la costa que te pone jariosito. No sé si es la humedad, el calor, el mar con ese vaivén tan relajante (bueno, a los que oyeron llegar al tsunami no creo que les haya parecido tan relajante) la arena, las palmeras que bailan dorándose al sol (ahí si ya me sentí Agustín Lara). Creo que es la combinación de estos factores climatológicos la que modifica la actitud de la gente frente al sexo, digamos que se antoja más.

Hay un elemento importantísimo. El trabajo de mercadotecnia sobre el cuerpo humano es brutal y contundente. No hay mensajes subliminales. Ahí todo es de modo directo. Considerando que por el mismo clima la gente enseña mucho más las carnes que en otras zonas, digamos que el sexo va presente a todos lados. Usan todo el día shorts, playeritas, camisas transparentosas, pareitos, trajes de baño (grandes y chiquitos, meras rayitas que tapan nada como decía una tía al referirse a las tanguitas) ¿Cómo no vas a tener el sexo en mente? (y cuerpo). Antes de siquiera pensar directamente en sexo con alguien, ya sabes que tiene para ofrecerte. No es un menú de carta, donde algo queda a tu imaginación. Es buffet y ves lo que comes, y comes hasta saciarte.

Lo haces en la arena, en una hamaca, con calor, con lluvia, en el agua, fuera de ella, entre velos mosquiteros, y siempre acompañado de serenatas de insectos acompañando el deseo, con el mar arrullando la cadencia entre dos cuerpos. Pero de que tienes sexo en la playa, lo tienes. Y el descanso post sexual, ¡maravilloso! Aletargado, mientras escuchas el canto del mar a tu lado, y ves a la luna salir por sobre él, disparando una guerra de luz plateada, que acompaña a la brisa constante, piensas “aaahhh… no podría estar mejor en este momento, ni en un mejor lugar, y mucho menos con una mejor persona… definitivamente en el mar la vida es más sabrosa”.

Busquemos el encuentro y el acercamiento con la contra parte. No importa donde estés. En sí, no es el sexo por sexo lo importante. Es el permitirte acercarte y que se acerquen a ti. El querer estar con una persona aunque sea por un momento, pero tan cerca, que el aire que respiras es a través de esa persona. Escuchar como la piel exhala al contacto con la piel, y como los ojos abrazan el instante. Saber que en ese pequeño momento, no existe nada más que el núcleo que has formado con la otra persona.

En tiempo puede ser un parpadeo o una larga jornada, pero en el fondo, todo esos destellos de intimidad se encadenan a momentos anteriores en tu memoria y en tu alma, formando una línea de recuerdo infinita. Un bello recuerdo de tu ser entregado a sí mismo y al otro, queriendo que no termine jamás. Eso, no tiene precio.

viernes, 21 de agosto de 2009

Tenemos que estar locos

Un chilango está loco en esencia. No hay otro modo de calificarlo. Por nuestra locura somos odiados en casi toda la "provincia" (provincianos ódienme, sé que les provoca vómito que nos refiramos así de ustedes). Desde el interior de la república (otra para que me pateen...) se dicen las peores cosas de nosotros. Hasta calcomanías para los coches (carros, como dicen ellos) con la famosa frase "¡haz patria y mata a un chilango!" circulan por ahí.

¿Y saben qué? Cada día creo más que tienen razón en pensarlo. Motivos, muchos. Habrá que preguntarse quien en su sano juicio quisiera vivir en una ciudad como el Distrito Federal. Alrededor de veinte millones de almas estamos aquí, incluyendo al área metropolitana claro. Considero poco probable que, bajo estándares internacionales, se pueda decir que una persona tiene una gran calidad de vida en un lugar tan atiborrado. ¿Y cómo tenerla?

Somos una enorme plancha de concreto. Parece que de la tierra crece grava y cemento en lugar de pasto. Decimos que ya no podemos crecer más, pero seguimos y seguimos. Grandes desarrollos de vivienda que parecen un brote de influenza siguen asfixiando la zona conurbada, ahogando los servicios básicos. Además, nadie sabe en donde van a parar. Recuerdo a un maestro de urbanismo que tuve en la carrera que decía que aunque existieran barreras geográficas fuertes, como el caso de la zona de montañas del DF hacia occidente, no importaría, y habría el modo que un día Toluca por ejemplo, fuera parte de la mancha urbana de este monstruo. Y creo ya no estamos lejos. Recorriendo esa carretera es realmente ya muy poco lo que uno puede observar de tramos vírgenes. Cuernavaca y Puebla son otro ejemplo. El Ajusco y las montañas del sur, así como nuestros vigilantes volcanes (bueno, mejor nosotros los vigilamos a ellos. No vayan a darnos un sustito al oriente nos limitan. Querétaro por distancia creo no está en juego (...creo...). Pero los Indios Verdes no son un límite. Hacia el noreste de la ciudad tenemos montañas, pero son pequeños cerritos comparando con el oeste y el sur. Seguramente un día muy orgullosos leeremos "Conozca el nuevo desarrollo exclusivo de vivienda del Distrito Federal. La nueva Wisteria Lane. Pachuca". ¡No es ficción señor@s!
¿Llegará el día en que chilangos, pipopes, tolucos, tuzos y guayabos (investigué y parece que así se les dice a los de Cuernavaca) seamos una misma cosa? ¿Una misma ciudad? ¿Cómo nos llamarían? Se me ocurren varias alternativas. Chi.pi.gua.tu.to's... Pi.ya.lan.to.tu's... Tu.chi.gua.pi.to... Chi.tu.gua.tu.pi's... Chilangos y "anexos" (ja ja ja, sigan odiándome)

Los medios públicos de transporte son claramente insuficientes. Nuestro H. Jefe de Gobierno sigue plantando líneas de Metrobus por doquier. No es mala idea, pero ojalá fueran planeadas en avenidas con carriles y dimensiones suficientes, y no como la primera línea sobre Insurgentes. Ya con el carril definido para el bus rojo que viene y va, viene y va, viene y va, dejó dos carrilitos, en donde claro, metieron los tres de nuevo. Sientes que perfectamente puedes platicar con el del coche de junto, tocarle el hombro y encender su cigarro. No quiero imaginar lo que un chofer primerizo o una dulce viejecilla siente al manejar por ahí. Seguro va gritando aterrorizado todo el tiempo, esperando el "jjjjjjjjjjjggggggrrrrrrrrrrrrr" del coche embarrado en su puerta. Te bajas con los dientes trabados y las manos engarrotadas al volante. Antes nos quejábamos que Viaducto era estrecho. ¡No, qué va! Ahora lo percibes como autopista (dícese freeway) gringa cuando ya circulaste en cualquier avenida que incluye metrobus.

Es sumamente triste saber que hay personas que tardan más de tres horas en trasladarse de sus hogares en las afueras de la ciudad a sus centros de trabajo (!y eso es solo one way!) Trayectos de no más de 40 kilómetros como máximo. Invierten más de la cuarta parte del día en trasladarse, atiborrados por supuesto, tanto de vehículos como de gente. Y luego las empresas se cuestionan el bajo rendimiento de sus empleados. ¿Cómo puede ser alto si vienen exhaustos, hartos, enojados, fastidiados?
Siento un huequito en el pecho cuando veo micros, autobuses y el Metro de la ciudad a reventar. Parecería que en cualquier momento borboteará gente de las ventanas, que saldrá disparado hacia un poste el pobre que le tocó ir en la puerta del vehículo, o que se vencerán los ejes del mismo por el peso de los pasajeros. ¡Qué falta de humanidad! Hasta respirar cuesta en esas condiciones.
Añoro que llegue el día en que tengamos un gobernante que dé alma, vida y corazón por dar a la ciudad un servicio público de transporte que sea ejemplo para el mundo. Un servicio que recorra eficaz y veloz, toda la ciudad. Que atienda sin discriminar estratos sociales, en donde sin importar la gordura de la cuenta bancaria, transporte con calidad y eficiencia a las personas, logrando así que haya una menor cantidad de autos particulares, y reduciendo niveles de contaminación de todo tipo. Un servicio que todos quieran utilizar. Ese hombre sería muy bien recordado. Vaya, podría aspirar a varios Premio Nobel: de la Paz, por lograr la armonía de muchos millones; de Economía, por inventar una fórmula masiva de ahorro a nivel micro y macroeconómico de capital y recursos; de Química, por el descubrimiento para limpiar la atmósfera drásticamente; de Física, por lograr el desplazamiento de la materia de modo armónico y controlado, sin fricción (entre las personas), así como la dispersión del espacio entre las moléculas (de nuevo, personitas). En fin, un genio entre los genios.

El AGUA. El tema del momento. "¡Cuándo el destino nos alcance!" como a muchos nos gusta decir pensando el futuro. ¡¡¡El destino ya nos pasó!!! Llevamos semanas escuchando a diario en medios la escacez de agua. Que el Sistema Cutzamala no está surtiendo el volumen requerido, que ha disminuído en tanto porciento. Que habrá recortes al suministro. Que el fenómeno de El Niño en América del Sur nos está afectando. Bla Bla Bla. Son temas viejos, recurrentes. Eso ha sucedido antes. La realidad es que las presas en el centro y norte del país están en bajísimos niveles, bajos como pocas veces. Son tantas las zonas de la ciudad que no cuentan con el abastecimiento de agua. Delegaciones completas se quejan de la falta de líquido. Gente que tiene que trasladarse para tener algo de "agua" (dudando de la calidad). Pedidos y pedidos se realizan de pipas para abastecer zonas (¿y las pipas de dónde toman el agua? Me temo que el nivel de corrupción en esto es inmenso...) El problema apenas empieza creo yo. Esto seguramente se va a poner color de hormiga.
Dicen que las migraciones masivas se presentarán por falta de este recurso. Imaginen lo que representaría que millones de personas comenzaran a desplazarse de una seca y desprovista Ciudad de México a, no sé, Veracruz por ejemplo, por tener "exceso" de agua potable. ¿Cómo haría Veracruz para en un muy corto plazo tener los medios para sostener a varias veces su población actual? La de problemas sociales que aparecerían. Crisis tras crisis.
La distribución "inequitativa" del agua, dicen los gobernantes. ¿No sería más lógico pensar en la distribución inequitativa de la población en el país? Alrededor del 40% de la población nacional está en el centro. ¿Cómo esperan que eso sea viable para la sustentabilidad de la zona?

Pero la gente sigue llegando al DF. Las oportunidades que no tienen en su lugares de origen esperan encontrarlas aquí. "El sueño mexicano" como le digo yo. Llega y llega gente, y ¡sorpresa! no existen los árboles de la oportunidad que los dioses prometieron. ¿Qué les queda? Buscar los medios para sobrevivir.
¿Cómo? Ambulantaje es una posibilidad. Zares del mercado negro siempre necesitan de soldados que les ayuden a vender mercancía. Entre más, mucho mejor, sobre todo cuando tienen a buena parte de nuestras autoridades de su lado para poder hacerlo. Y no pagan un centavo de impuestos. Solo una que otra mordida ocasional. Todos contentos.
Mendigar las esquinas. Acabo de recibir un correo en donde se calculaba cuando podía recaudar una persona al pedir limosna en las calles. El número más austero se acercaba a los quince mil pesos al mes, y sin trabajar más de 4 horas diarias (¿trabajar será el término?) Nada mal, ¿no? Mucho mejor de lo que puede ganar un profesionista. ¡Qué tristeza!
Una más. Delinquir. Es un gran negocio. El porcentaje de denuncias es prácticamente inexistente (8%). Y tiene un plus, puedes "ayudar" a la ciudad eliminando gente. Es exasperante como cuando nos enteramos que a un conocido lo asaltaron y le quitaron todo, decimos "da gracias a Dios que no te golpearon" o la mejor "menos mal solo fueron por la lana, sigues con vida..." ¿¿¿Perdón??? Me parece imposible que pensemos así. Se me desgarra el alma. Vivimos en un constante estado de paranoia. Vamos por la ciudad esperando no ser el siguente de la larga lista estadística de asaltos con violencia, secuestros o muertes. ¿Hasta cuándo lo vamos a permitir?

DF. El ombligo de la república. Me revuelco de risa (y coraje) cuando recuerdo por ejemplo que la Secretaria de Marina está en el DF (la enorme flota defendiendo las costas de Xochimilco, Cuemanco y Texcoco, ¡venga valientes!) Añoro tanto el día que el gobierno decida establecer a las secretarías donde corresponde de acuerdo a su actividad, y se distribuyan los poderes y los recursos en donde deben o necesitan estar, detonando nuevos centros de desarrollo y oportunidades. Al mismo tiempo, el saturado DF, empezará a respirar un poco más tranquilo y recobrará la vida que un día tuvo.

Los que puedan salir de aquí, háganlo. Busquen una mejor calidad de vida. Un lugar donde puedan estar en paz, no esperando que algo malo suceda. Un lugar donde la vida no sea un caos. Ayúdense y ayuden a los que no tienen la posibilidad o la decisión de irse. Todos aquí se los agradecerán en silencio. Probablemente la pasen mucho, pero mucho mejor. Los que permanezcan, serán guardianes de la locura a la que parecen están acostumbrados. La defenderán hasta que sea ella, la que termine con ellos, pero con la esperanza que les quede algo, una brisa de aliento, para retomar o reiniciar su vida fuera del manicomio más grande del mundo.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Cuando el cangrejo se vuelve inmortal

Me divierte mucho como a todos cuando nos preguntan entre semana como estamos, parecería que nos ponen "play" para automáticamente y rapidito contestar "¡hasta el tope de trabajo!" "¡en friega!" "¡te marco en dos minutos!" (minutos que claro, tienen la capacidad de alargarse tanto como días. Lo que daríamos porque realmente pudiéramos estirar el tiempo) "pfff... cansado, tengo mil cosas qué hacer..."
¿Pero saben qué? Señor@s, ¡no nos hagamos! Invertimos todos una cantidad considerable de tiempo de nuestros días laborales a pensar en la inmortalidad del cangrejo.
Nos dedicamos a revisar nuestra constantemente saturada cuenta de correo electrónico. Si en esta actividad solamente pusiéramos atención a los correos relacionados al trabajo, bueno. Pero no, revisamos antes que esos, los correos de amigos, familiares, y hasta desconocidos. Si llega uno con video, ¡Oh, maravilla! Nos harán reflexionar, descrifrar un código secreto, calcular un número infinito para poder agregarte a una lista eterna de personas en el mundo que lo lograron (¿y para qué? Presumir a tus contactos que estás en la lista, ¡claro!). Reiremos con muchos (silenciosamente claro, no queremos que el jefe vea que perdemos el tiempo) viendo como un mono se pseudo infarta al descubrirse en un espejo (pobre animalito, ¿se habrá visto tan feo?) o tantos videos de patinetos que se revientan los KIWIS contra un barandal haciendo un "ollie" (o como se escriba...). Pegaremos un brinco de nuestras sillas porque algún "amigo" nos envía una imagen donde tienes que encontrar algo y ¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHH!!! sale la cara de un demonio gritón, que mínimo, nos hizo sentir agujas en la piel, o tronarnos un airecillo sureño.
Luego, ya habiendo constestado lo importante, y tararearle a un cliente/ proveedor una mentada de madre con las uñas en el escritorio por un mail non grato de trabajo, FACEBOOK.

Oh, Facebook. El mejor invento para enterarte de todo lo que no debes de enterarte de la gente. El cotilleo virtual por excelencia.
"Sí, hola, soy Toño... ("hoooolaaaa Toñooooo" contesten por favor)... y soy adicto al "faisbuq"". Que divertido enterarte que Austraberta no puede dormir, que Elodoro abrió una galleta de la suerte y le dijeron que tenía un problema gastrointestinal (esas galletas tan acertadas, ¡qué bárbaras!), que Jennifer Xochitl está en una relación, y luego ya no, y que siempre sí, bueno, mejor no (pobre J.X. que le den paz interna...) Interminables ejemplos de como el status de alguien se modifica, y ahí estamos todos para comentar públicamente.
Los álbumes de fotos. Nooooo buenooooo, hermoso tesoro para la curiosidad galopante: el poder meterte a un álbum que probablemente ni siquiera agregó uno de tus "amigos" (contactos por favor, no nos h"ááá"gamos p...dejos, muchos no sabemos ni quienes son, o son conocidos de esa época Montessori que ya ni recordamos nuestras monadas) pero que por el solo hecho de haberlo "taggeado" ¡POOF! ya entramos a la vida de alguien que ni conocemos (y probablemente, ni conoceremos). Pero, si las quitaran, nos da un soponcio mayor.
Los juegos de FB no tienen precio. Imagino que lo que los programadores quieren es generar una raza sin dinero, pero RE buenos para poder escribir más rápido que la mejor mecanógrafa, para vencer a una calculadora en cálculo de operaciones básicas, para comprar y vender gente (¿se fijan? La trata de blancas (y no tan blancas) ya está en todos lados, es un viru (...singular de un conjunto de viru que forman virus...)) Miles de cosas tiene esto que nos tienen absortos en la pérdida de tiempo. (ahora quieren destronar a FB con Twitter... omito comentario)

Nos llega la culpa por supuesto. Tenemos ya que ponernos a trabajar. Nos levantamos por el cafecito, a los que se nos permite y nos gusta, prendemos el cigarro. Abrimos los archivos, y a trabajar. Pero el cangrejo nunca se va. Constantemente te observa, mientras se lava la boca con las pinzas, para ver en que momento lo verás a los ojos, y volverás a pensar a que velocidad está pasando el viento fuera de tu ventana, o cuantos vellos tienes en el brazo izquierdo.
Nos llama un amig@, mamá, pretens@. Recordamos que tenemos que buscar algo en internet que poco tiene seguramente que ver con el trabajo. Vamos al baño cual octogenario con problemas serios de próstata o mujer embarazada pasando la semana 52, cotorreas con la gente de tu trabajo, avientas papelitos, inventas cumpleaños para comer pastel y seguir cotorreando, en fin... ejemplo vario.

Y así es durante todo el día, vamos perdiendo por intervalos el tiempo. Poco a poco sumamos. El resultado cada quien lo sabe. Saquen el Abaco, no cuesta nada. Ah, pero como nos gusta decir que estamos atiborrados de cosas que hacer.
Pude haber comentado de como valoramos la inmortalidad de nuestro amigo crustáceo durante los fines de semana, nuestro preciado tiempo de "descanso". Resulta impactante que hasta en esos momentos, perdemos el tiempo, pero los ejemplos son tantos, que no terminaría nunca.

En mi opinión, creo que es normal que suceda esto. No somos máquinas, creo que nadie soportaría estar literal todo el día en tensión, trabaje, trabaje y trabaje, sin distraerse un solo momento. ¡Reventaríamos cual nalgas de jabón! (si les dicen pompas a las nalgas, ¿por qué no nalgas a las pompas? Sinónimo válido, creo yo) Y no queremos llegar a ese momento en que tenemos que decidir entre cuerda, pastilla, bala o volar desde la azotea, ¿verdad?

Momento de reflexión: el ritmo de vida en las ciudades de todo el mundo se ha acelerado a tal grado, que creo es necesario divagar un poco en nuestros pensamientos. Creo que nuestra alma y mente lo exige. Saber detenernos es esencial. En los pueblos la vida es increíblemente más lenta. Los citadinos nos quejamos de ellos, decimos que como es posible que no les corra prisa. Y ellos, se quejan de los citadinos, dicen que traemos "el cohete en la cola" y no nos quieren cerca. Creo que como seres urbanos, tenemos que aprender a bajar el ritmo. Insisto, no somos máquinas. Para eso se han inventado máquinas, instrumentos que ayuden a las tareas, cualquiera que esa sea. Pero hasta las máquinas fallan, ¿no? No debemos permitir que nosotros fallemos marcando un interno "error fatal" y tener que reiniciar. Demos equilibrio a nuestro día, a nuestra vida.

La vida no es solo trabajar, producir, proveer en lo material. Otorguemos a nuestro mundo una balanza de nosotros mismos, en donde el trabajo tenga su lugar, siendo efectivo y fructífero, pero donde la calidad de nuestro interior se exteriorice con nosotros y con los nuestros en cada momento. El crecimiento también debe ser interior. Seamos capaces de valorar esos pequeños instantes en los que traemos al presente el recuerdo de las risas con un amigo, el amor de pareja mientras lo único que está ahí es la respiración del otro al mismo ritmo. El presente es lo único que existe en realidad. No corramos por llegar al futuro, llega sin falta.

Saber tomar tiempo del día para hacer lo que uno quiere, y ser pleno al hacerlo, no tiene precio. Descansemos de esa enrutinada cadencia llamada trabajo, y busquemos más, pero mucho más, la calidad de vida que nos merecemos. Busquemos siempre la calma para pensar, en la inmortalidad del cangrejo.

lunes, 17 de agosto de 2009

Hell's Moth Part II: The Moth War

... SIGO...

Regreso a mi dilema. Estuve un rato desde afuera de mi recámara (con la puerta cerrada por supuesto) deliberando si entraba, y enfrentaba mi creciente terror, para tratar de abrir la ventana y sacar a esa cosa. Claro, no hice nada. Nada más imaginaba como la mariposa se me iría encima. El sonido de esas alas malévolas revoloteando cerca me pone muy mal (mientras escribo, lo pienso, y hasta rechino los dientes)
Decido darle un respiro a la guerra. Hay que replantear estrategias. Es hora de irme a dormir. Ya eran pasadas las dos. Sí, eso tardé en no hacer nada. Yo tenía que despertar a las seis treinta. Pilates me esperaba.
La batalla la ganó el pariente volador de Mum-Rah.
Picture it: Toño tratando de dormir en la sala de TV ("comando" claro), y no dejando de pensar que la mariposa seguía ahí. ¿Cómo carajos le iba a hacer en la mañana para entrar? Celular, maleta con todo listo para el gimnasio, y mis cigarros se quedaron ahí (¿pueden creer que una mariposa logró que dejara de fumar?) ¿Qué pensaban? ¿Qué en mi histeria iba a tener tiempo de detenerme a pensar, y con calma, agarrar mis triques? ¡Mi vida estaba en peligro!
Maldormí tres horas. Digamos que el mobiliario de mi sala de TV no está hecho para dormir. Me sentí conejo en caja de cerillos. Parecía códice maya. Y en cuanto desperté, pánico absoluto. Moth-Rah seguía aquí.
Agarro mi arma. Abro la puerta. Enciendo las luces, y...

Nada.

¡No estaba! Había algo que me aterraba. El color de la bestia. Era exactamente del color de la cabecera de mi cama. Podía estar ahí, perfectamente mimetizada, a escasos centímetros, acechándome cual león a gacela. Todavía intrigado de donde estaría, entro, agarro mi ropa, salgo disparado para vestirme en un segundo (si me iba a atacar, que fuera al menos pseudo protegido) Decido volver por el celular, y me llega un pensamiento helado "¡está debajo de la cama!" He pegado un brinco arriba del colchón cual Cirque du Soleil. Ahora me río. En ese momento el corazón se me salía por las orejas. ¿Dónde estaba maldita maldición?
Entro al baño. Empiezo a cepillarme los dientes. Estaba más concentrado en "vuelta en el sentido del reloj, vuelta vuelta, 17... 18... 19... el otro lado... "shucu shucu shucu"... volteo a la puerta, que da a mi vestidor y... ¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHH!!! (bueno, sonó más como grraaajjhhh, estaba con la pasta en la boca) Ahí estaba la mariposa, prensada a una de mis camisas. La vi con todo detalle: del tamaño de mi mano, café obscura, antenas enormes y peludas, inmóvil. Pasé literal a escasos 10 centímetro de ella, y no la vi. Sentí morir.
¿Recuerdan la escena de El Exorcista de la niña bajando la escalera en arco estilo gimnasta artística con listones? Pues así me escurrí por el piso, viendo hacia arriba para ver si esa cosa empezaba a volar.
Ya desde el otro lado de mi recámara, abro la ventana. Con lanzallamas escobero en mano izquierda, escudo toallero en la derecha, decido atacar. Me subo a la cama, y en el borde izquierdo, avalanzo la escoba. Sabía que por estar la mariposa sostenida de la ropa, no le iba a pegar, ya que primero movería los ganchos. No importa. Me la juego, muy valiente.
¡SWOOOOSH! Vuela la escoba, vuela mi enemigo, y vuelo yo de la cama gritando, desesperado por escapar. Valiente... ¡sí como no! La veo de nuevo volar para todos lados. Desaparece.
Me sentía derrotado, histérico y sumamente aterrorizado. Medio me asomo tratando de ver donde estaba. ¡Nada! La maldita además es experta en el dominio de la invisibilidad.
Otra batalla perdida. Insecto 2, humano 0.
Era momento de decidir terminar con esto. Y así fue. Cerré de nuevo la puerta, agarré mis cosas, y me largué al gimnasio. Sensato creo yo. Pilates me calmaría. No me calmó, solo me cansó.
No hubo un solo momento del día que no pensara que la mariposa seguía en mi recámara, y que tendría que reanudar la guerra en la tarde. Pero ahora, tendría dos ventajas mayores sobre ella. Luz. Vería perfecto todo. Esas cosa no se mueve de día. El Día D llegó. Ah, la otra ventaja. Los aliados apoyarían. El policía de mi edificio se encargaría de ella. Decidido. Yo, como Churchill, dando órdenes. (¿creían sinceramente que me enfrentaría de nuevo a eso?) ¡Nunca!

Al llegar me apadrino al uniformado. "Mire, necesito que me eche la mano. Hay algo en mi departamento a lo que verdaderamente le tengo pánico, y sé que usted podrá ayudarme." "¿Qué es jefe?" (sí, me dice jefe... solo hoy se lo paso...) "!Una mariposa negra!" Creo no necesito explicar la cara que puso el Señor Justicia, ¿verdad? Todavía tratando de disimular la risa en su cara, subimos. Le explico el campo de batalla. Entra a la recámara, yo casi desde la puerta de mi departamento, le grito "¿ya la viooooooo?" "no, jefe, ¿seguro que no la soñó?" (nada más porque lo necesitaba no le menté la madre) "No, ahí está, búsquele bien..." ... pasa un momento... (para mí eterno) "Ya la vi jefe, está detrás del buró" (automáticamente se me encueró el chino de pensar que hubiera estado acostado plácidamente, y esa cosa caminara por la pared, silenciosa, para caerme directo en la cara... me da un mal, ¡os lo juro!)
Me pide un periódico, y ahí me gané que se riera de mí porque le pregunto "¿le va a aventar el periódico encima y la matará de un pisotón?" Entre un tono bastante burloncito dice "no jefe, para envolverla y sacarla jefe". Acto seguido, sale de la recámara con el envueltito, y me dice que sí quiero verla. Saben la respuesta, sí la saben. Solo le dije "espero poder confiar que no me va a jugar la bromita de dejarla ahí, porque se va a meter en un problema conmigo, ¿mmmhhh?" De nuevo, rió el tarado.
¡Bendito sea el Señor y toda la Corte Celestial, esa cosa se fue! Pero siento que aquí sigue, lo juro. Ando paranoico que la escucharé de nuevo volar torpemente detrás de mí. No puedo relajarme. No he abierto una sola ventana en toda la noche. Creo que es más que válido. Me siento intoxicado con el enrarecido aire rico en nicotina. ¡Bah!

No importa, no vuelvo a pasar por esto. Ya dije. ¿Alguien quiere una mariposa negra del infierno envuelta para regalo?

Hell's Moth

Dicen por ahí que el ser humano es el final de la cadena animal, la punta de la pirámide. Se afirma que nuestro desarrollado cerebro es capaz de razonar y superar problemas complejos como ninguna otra especie. En fin, que somos el chicharrón que más truena.
Ayer comprobé que somos un organismo pobrísimo, chiquititititito. Una "sub"especie que es taaaaaan brillante, sumamente evolucionada, que permite que nuestro cerebro nos juegue sucio, y sea tan "chueco" el $#$""#%%& , que logra que la realidad se vaya de vacaciones por tiempo indefinido, y da entrada por la puerta grande a la psicósis y al pánico total.
Ayer viví una de las experiencias más terroríficas de mi vida. Algo parecido a ver a un avión de United viniendo de frente a mi escritorio, piloteado por un barboncito medioriental enturbantado con cara de way too many pills for breakfast, bueno. Ahora que lo pienso, estaba cercano a esto.
Ahí les va.
Estaba plácidamente en mi cama alrededor de la una de la mañana, después de haber aniquilado a un grupo de moscos que creo estaban ya listos para cenarme (maté a siete, y todos me veían desde el techo con cara de lechón tierno). Estaba ya entre medio despierto y medio dormido, en ese momentito en que yo al menos, pienso "creo que ya me estoy quedando dormido, ya como que no escucho" (bueno, ni en vigilia escucho, ¿verdad?). En eso, "CHAC CHAC CHAC CHAC" Lo primero que pensé fue que alguien se había metido en mi casa. Pero el ritmo era demasiado rápido. Ni que fuera un grupo de hobbits. "CHAC CHAC CHAC CHAC CHAC" de nuevo. Me asusté. De ese recóndito espacio de la mente donde se aloja el terror, me llegó a la cabeza mi peor temor. "¿Y sí es un bicho?" Abro un ojo, esperando no escuchar nada más, volteo como periscopio, y entre sombras, en el muro frente a mi cama... ¡¡¡UNA MARIPOSA NEGRA DESCOMUNAL!!!
Grité cual colegiala. Alcancé un tono tan agudo, que creí escuchar un perro a la distancia aullar, seguramente con los tímpanos hechos pedazos. ¿Qué hago? Lo lógico, claro. Que me tapo bajo las sábanas hasta la mollera.
Estuve buenos quince minutos deliberando que hacer, pensé por supuesto que esa cosa me iba a comer, que estaba volando encima de mí, esperando el momento para clavarme los colmillos y chuparme la vida (sí ya sé, las cosas esas ni dientes tienen, pero el terror infundado es cosa seria) Iba de un lado a otro de mi mente con tonteras como ¿qué hago? ¿cómo la mato? ¿salgo? "...qué calor hace aquí..." "mejor me duermo bajo las sábanas y ya mañana veo que hacer". Ya sé que están pensando todos. Como pensar en dormirme con eso ahí, seguro dormido me daría calor, me destaparía la cara, y en eso, esa cosa negra se iba a lanzar desde lo alto de mi cabecera a propinarme un infarto de magnitud aniquiladora, con cara de villana y riendo estruendosamente.
Decido salir de mi escondite. Me escurrí cual lombriz por la orilla del colchón, y gateando, salí de mi recámara.
Corro por una escoba (como me hubiera gustado tener un lanzallamas en el cuarto de lavado) Mientras iba, escuchaba como la mascota del Maligno seguía revoloteando por mi recámara. Decidí que no encendería una luz, todos sabemos como se alborotan. Tontas ellas, creen que es el sol. Llego a la puerta, y la veo por todos lados, rebotando y rebotando. Pensé en entrar y enfrentarla. Después de analizar que perdería seguramente la batalla, con la misma escoba, muy lentamente agarré la puerta y encerré a la méndiga.
¡Brillante!
Explico, la otra recámara del departamento tiene un balcón desde el cual se puede alcanzar la ventana de mi cuarto. Decido entonces, desde ahí, abrir la ventana, y que saliera la mariposa. Suena genial, lo sé. No me arriesgo a nada, mi miocardio intacto, cuerdas vocales sin lastimar por gritos sirenescos.
¿Pues qué creen? Error garrafal. La ventana tenía puesta el seguro. Claro, Murphy se rió hasta hacerse pipí. Yo, histérico.
NOTA: Mi moral me dice que no diga lo siguiente. Mi humor me pide que lo haga. Decidí dormir ayer "comando". En el pánico obvio no tenía tiempo de pensar en vestirme. Entonces cuando salí al balcón, Toño estaba con los kiwis al aire. Frente a mi casa hay un asilo para ancianos, y su larga fachada de recámaras da a mi fachada. Me imaginé a un ancianito con insomnio crónico caminando, tratando de recuperar el sueño (rezando el Rosario, por supuesto) cuando en eso "¡Santo Señor de los Monteros!" Un joven, con escoba en mano, tratando desesperadamente de abrir su ventana, y ¡DESNUDOOOOO! Una de dos: pensó que soy un exhibicionista de primera y ultra maniático con la limpieza, o que perdí el juicio y me creo bruja, listo para mi primer clase de vuelo en escoba. (Quiddich anyone?)
... CONTINÚA...

viernes, 7 de agosto de 2009

La abstracción de la sensación

Soy de ese tipo de personas que quiero pensar que, a pesar de restarme originalidad, existen. Personas que van por la vida preguntándose cosas raras, sensentidos (bueno para mí tienen sentido) y abstracciones que no sé si alguien tenga la capacidad de constestar, ya que yo por lo menos, no cuento con respuestas.

Vamos adentrándonos en esto. Se ha establecido que el color azul, por ejemplo, es azul, ¿no? Como nombre, suena genial. Ahora, como muchos habrán discutido en sus vidas, ¿cómo le explicas a un ciego que nunca ha visto como es el cielo? "Azul", "Infinito" (ahí ni me meto que es para terminar con camisa de fuerza y paredes capitonadas) "bonito" (ja ja ja, esa fue respuesta de Barbie). Difícil, ¿verdad?

Ese es mi dilema, y no tanto porque como explicas el color azul y las formas de las nubes. El dilema es como compruebas que una persona ve el cielo igual que tú ves el cielo. ¿Serías capaz de explicar de manera casi idéntica que otra persona algo que necesite de los sentidos? Pongo un ejemplo más fácil, ya que el cielo tiene tantos matices y momentos, emociones e infinidades.

Un lápiz. Sí. Que te pidieran explicar un lápiz. Y no para que fue creado, que hace. No, no. Su forma, tamaño, textura, color, sabor, principio y fin. Ya no es tan sencillo, ¿no creen?
A lo largo de lo que llamamos nuestra historia como raza, se han podido comprobar teorías, teoremas, fórmulas, ideas, conceptos y demás locuras hasta llegar a arrasantes conclusiones como "a toda acción equivale una reacción" Pero, ¿se puede concluir que el frío es frío? ¿Cómo sé que es frío y que tan frío? ¿El frío tiene color? ¿El cielo es azul? ¿Azul cómo? ¿Quién dijo?

Millones de personas seguro comenzaron pensando "y eso, ¿qué es? Y eso, ¿cómo se llama?" "¿Cómo lo llamo?" "Oye, eso que viene corriendo hacia nosotros, ¿qué es? No sé, pero mejor córrele que le veo ¡cara de hambre!" Yo habría ido corriendo seguramente pensando, entre otras cosas, ¿Qué es hambre? Y, ¿por qué esa cosa que corre con cara de "hambre" cree que soy comida? Seguro moriría con cara de duda y no de horror... tiene sentido... ¿no? (no contesten)

El origen de todo eso que hoy ya es un hecho, en su momento fue una incógnita, y hoy hay millones de incógnitas más por resolver. Que bonito es pensar en esa infinidad de respuestas por develar.

Miles de veces durante mi vida me he preguntado estas cosas, y nadie me ha sabido contestar. Cuando les pregunto, la mayoría me cambia el tema. No creo estar loco por esto, ¿o sí? (...las pequeñas voces dentro de mi cabeza no terminan de ponerse de acuerdo...)

¿El olor de un beso lo huele igual la persona con quien lo comparto? ¿Le sabe igual? ¿Lo siente igual? ¿Le genera la misma sensación? Es el mismo beso, lo estás compartiendo. ¿Y? ¿Crees poder dar una descripción igual que esa persona que besaste?

Es algo de nunca acabar. Lo sé. Ejemplos, todos. Respuestas, quien sabe.

Les dejo este tema eterno y lleno de ejemplos. A mí, con toda sinceridad, me encanta pensar estas cosas, y me intriga muchísimo. Si un día encuentro a alguien que dé una descripción exactamente igual que la mía sobre un algo tan abstracto, créanme que me quedaré fascinado.

Una frase que se me acaba de ocurrir cierra esta locura...

"En medio de intensos olores de alegría, mientras el amor ensordecía mi silencio, te abracé con la mirada, y saboreando tu alma, vi el camino de nuestro futuro."